… Próximamente la estaremos actualizando…
· Distintos medios publicaron la noticia de nuestro ENCUENTRO
El Tribuno, Prensa Contrapunto, Alternativa Teatral. Red Eco, etc
· Van llegando las delegaciones a nuestra Ciudad
· Diario El Tribuno –15/01/2010- Nota completa
La entrevista/ Quelo Ezequiel Basualdo
Teatro como herramienta pedagógica
Es coordinador del Movimiento del Teatro del Oprimido de Jujuy (MTO Jujuy), grupo de actores que trabajan un novedosa forma de hacer teatro, con miras a servir a la sociedad y sus integrantes, a partir de hecho artístico.
Hoy comienza en nuestra ciudad el Primer Encuentro Latinoamericano de Teatro del Oprimido en Jujuy, y El Tribuno de Jujuy, conversó con el artista para conocer detalles de la forma de trabajo y de las actividades del encuentro.
Nos podrías explicar en términos sencillos, ¿qué es el Teatro del Oprimido?
Es difícil de explicar, pero fácil de entender. Una vez que uno lo ve, o que participa, le queda claro. El Teatro del Oprimido, es una técnica que usa el hecho artístico como herramienta pedagógica de reflexión, de discusión. A través de juegos, ejercicios y técnicas teatrales se llega a generar dentro de los participantes, una posibilidad de expresión, de reflexión sobre las propias vivencias y sobre las situaciones cotidianas, y a partir de eso surgen propuestas de resolución de esos conflictos, o alternativas a esa situación.
En Jujuy están trabajando hace un año ¿de dónde viene o cómo nace la idea de hacerlo en Jujuy?
Nosotros estamos participando de la Red Latinoamericana de Teatro del Oprimido. Yo llegué acá en el 2008, y desde algunos años antes, venía trabajando en Buenos Aires con un grupo de Teatro del Oprimido. La técnica en sí, surge en los ’70 en Brasil a través de Augusto Boal y Paulo Freire, que trabajan el tema de educación popular. Ellos toman las bases de educación popular y las trabaja desde las herramientas teatrales. Luego Boal se tiene que exiliar de Brasil y se viene a la Argentina, y luego a Portugal y Francia, hasta que vuelve a Brasil.
Desde aquella época esta idea se fue sistematizando y se fue construyendo esta herramienta y logra asentarse como técnica hace veinte años en Río de Janeiro, a través del trabajo del grupo de Boal.
En Argentina hay algunos grupos que se dedican a esto, basados en gente que ha hecho talleres con Boal.
Es una modalidad totalmente aplicable, o interesante sobre todo para los programas de teatro en los barrios, en los hospitales, etc…
Nosotros tratamos de llevar esto a todos los lugares donde nos parece más necesario. Donde no hay otras posibilidades de expresión, donde la libertad está muy coartada, donde las herramientas de reflexión son muy limitadas, y donde en general, la gente cree que no tiene voz. Digo “cree” porque muchas veces se impone desde la sociedad quienes pueden decir y quienes no, quienes pueden llegar al teatro Mitre para participar de un evento teatral y quienes no porque no se pueden vestir acorde a un teatro, o no pueden pagar una entrada para este teatro. Muchas veces la gente no se siente parte de eso. Nosotros intentamos llegar a estos lugares para poder contar y ver, no nosotros mostrar, sino que ellos mismos se den cuenta de que pueden ser parte de esta expresión artística. Y sobre todo, que pueden ser parte de un espacio de discusión, de charla, y de búsqueda de alternativas que no tengan que ver con esperar un plan del gobierno, sino que digan “bueno, tenemos esta problemática, ¿qué podemos hacer?”. Entonces se junta la gente, se discute en base a la obra y los juegos de los talleres, y a partir de ahí se buscan alternativas para la vida real. Siempre hablamos de lo que es la parte teatral y de ficción o juego,las que usamos como ensayo para la vida real.
¿Han visto algunos resultados de este trabajo ya?
Tenemos como resultados muy pequeños aún porque recién hace un año que estamos trabajando esto en Jujuy. Sobre todo además, porque no hicimos un trabajo de base, en una sede especial o un lugar, sino que nos estuvimos dedicando a un taller de multiplicadores primero. Trabajamos con un grupo de gente que nos juntamos en marzo, alrededor de veinticinco, llevamos obras a algunos lugares como el asentamiento de Malvinas, en distintas localidades del interior.
Creemos en el pequeño trabajo, en las pequeñas modificaciones. Por ejemplo,. Nos contaba un amigo que después de haber estado en una función de una de nuestras obras, “¿Plaza pública?”, que habla de la discriminación en un espacio público, vivió un momento muy especial en la plaza Belgrano, cuando la fuerza de la guardia urbana quiso echar a un grupo de artesanos que estaban vendiendo en el lugar de mala manera. Como él es periodista, encendió el grabador como un simple oyente, y notó que el trato cambió. Como además se juntó un grupo de gente a mirar y abre el debate entre el público, sobre si querían que se queden o se vayan los artesanos. La guardia urbana respetó el pedido de la gente de que se queden. Aunque igualmente después vino la policía y los sacó por la fuerza, este periodista logró generar un espacio de charla y que no los traten mal a los artesanos.
¿Cuáles son las otras obras que hicieron?
Además de “¿Plaza pública?” sobre discriminación, hicimos “Rompiendo el silencio” que la presentamos en la Fiesta Provincial del Teatro sobre violencia familiar.
Ahora están preparando una de alcoholismo…
Si, está en proceso y aún no tiene título. Por ahora estamos abocados al encuentro que comienza hoy.
¿Qué importancia tiene este encuentro?
Es el primer encuentro de Teatro del Oprimido que se hace en Latinoamérica. Como parte de Relato Sur (Red Latinoamericana de Teatro del Oprimido Sur) hemos armado este encuentro, que recibirá gente de Colombia, México, Guatemala, Perú, Bolivia, y de nuestro país de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, etc. Vamos a llegar con los talleres, documentales y obras, a quince o veinte localidades del interior.
Con este encuentro queremos que no sólo nos juntemos los que ya trabajamos hace mucho con esto, sino poder intercambiar y enriquecernos con los distintos lugares. Queremos llegar a las localidades y comprometernos con los pueblos a largo plazo. A partir de febrero o marzo vamos a ver cómo seguimos con la actividad, en los lugares donde nos soliciten. También buscamos que la propia gente se interese y no que nosotros se lo impongamos.
